Los Bonos de Impacto Social (BIS) son instrumentos relativamente nuevos, que buscan incentivar la financiación de programas de impacto social bajo un esquema de pago por resultados (PpR). El primer país en adoptar estos instrumentos fue el Reino Unido en el año 2010 y desde entonces se ha promovido su ejecución en 33 países, sumando más de 194 BIS y contabilizando más de 421 millones de dólares en pagos (Brookings, 2021). 

Colombia fue el primer país en vía de desarrollo en adoptar un modelo de financiación de Pago por Resultados (PpR) mediante un mecanismo BIS, iniciando su ejecución en el año 2017 con el proyecto Empleando Futuro. Con el fin de determinar el efecto causal del programa sobre sus beneficiarios, Sibs.co, en el marco de su tercera línea de acción sobre difusión de conocimiento y aprendizajes, encargó a la Universidad EAFIT la evaluación de impacto de Empleando Futuro. Estos fueron los resultados.

Estructura del BIS Empleando Futuro. 

Empleando Futuro buscó garantizar tres métricas de evaluación a lo largo del programa:

  • La colocación laboral de población vulnerable en empleos formales: es decir el número de personas que fueron empleadas después de la etapa de formación por la intermediación del programa.  
  • La retención laboral de los participantes a tres meses (R3): el número de personas colocadas que permanecieron en sus trabajos por más de tres meses. 
  • La retención laboral a seis meses (R6): el número de personas colocadas que permanecieron en sus trabajos por más de seis meses. 

Para lograr los resultados de retención, se concertó que el pago por resultados se realizaría en dos momentos: 50% del valor se giraría en la etapa de colocación y el 50% restante en la etapa de retención a tres meses. Adicionalmente, se estableció una bonificación equivalente al 10% por el cumplimiento de la meta de retención a seis meses, es decir un total de 388.881 por cada beneficiario retenido.

Resultados operacionales

Los resultados de la etapa de colocación fueron sobresalientes, logrando cumplir con el 117% de la colocación esperada, lo cual responde a un proceso efectivo de perfilamiento y entrenamiento de los participantes en relación a las demandas de las empresas. A pesar de estos resultados iniciales, el programa no logró cumplir con las metas establecidas para las retenciones de tres y seis meses, llegando a cumplir solo el 45% de esta última.

Impacto del primer BIS en un país en vía de desarrollo

A través de una estrategia de evaluación de impacto denominada como Diferencias en Diferencias, se comparó la probabilidad de que los beneficiarios tratados por el programa (es decir aquellos que completaron la fase de formación e intermediación) consiguieran y retuvieran su empleo con un grupo de control (aquellos elegibles pero que no continuaron con la fase de formación). La evaluación encontró los siguientes resultados:

  • El tratamiento fue efectivo y está asociado con una mayor probabilidad de colocación y retención laboral cuando lo comparamos con el grupo de control. De hecho, los participantes que se sometieron a la etapa de formación e intermediación tenían una probabilidad de 12 puntos porcentuales mayor de emplearse formalmente a tres meses y 15,7 puntos porcentuales mayor de emplearse formalmente a seis meses. Sin embargo, el efecto del tratamiento pierde relevancia con el tiempo, corroborando lo reportado por inversionistas y operadores sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de retención a largo plazo.   

 

  • Las mujeres tienen una mayor probabilidad de emplearse y retenerse a lo largo del proceso (8,43 puntos porcentuales), mientras que para los hombres no se encontró un efecto estadísticamente significativo entre el grupo de tratamiento y control. 
  • La formación en habilidades blandas y duras está asociada con una mayor probabilidad de colocación y retención de los participantes en empleos formales (8,76 puntos porcentuales mayor a lo largo del programa). Si bien cada operador debió cumplir con 100 horas de formación por participante, la distribución de dichas horas entre habilidades blandas y duras era discrecional. En consecuencia, se demostró que invertir 50 horas o más a la formación de habilidades blandas, aumentó la probabilidad de que los participantes se emplearán y retuvieran por los primeros nueves meses después de la colocación. 

 

  • La probabilidad de cotizar a seguridad social también fue mayor para el grupo de tratamiento a lo largo del horizonte de evaluación (15 meses después de la intermediación laboral) aunque solo fue estadísticamente significativa después del sexto mes. Sin embargo, la probabilidad de cotizar a seguridad social durante todo el horizonte de evaluación sí fue positiva y estadísticamente significativa para las mujeres (5,19 puntos porcentuales mayor al grupo de control). 

 

En general, los resultados de la intervención de Empleando Futuro son satisfactorios e indican que el proyecto fue efectivo a la hora de mejorar la probabilidad de que sus participantes se emplearán en trabajos formales y más estables.       

Lecciones aprendidas 

A lo largo del programa se reportaron una serie de hallazgos que invitan a reconsiderar la estructura del BIS y las diversas estrategias empleadas por inversionistas y operadores. Si bien la evaluación de impacto no capturó efectos de descreme a lo largo del proceso y aunque de hecho se evidenció que grupos de especial vulnerabilidad como las mujeres obtuvieron mejores resultados, dicha posibilidad sigue latente debido al proceso de perfilamiento y focalización adelantado por los operadores. Así, el diseño de futuros BIS ha reducido la posibilidad del descreme introduciendo incentivos monetarios que invitan a los operadores a emplear estrategias que atiendan a grupos de especial vulnerabilidad

También se advierte que utilizar métodos alternativos para corroborar la retención laboral diferentes a la PILA de los trabajadores, como certificados laborales, pudo haber introducido incentivos perversos para que los participantes falsificaran dichos documentos. Esta recomendación acatada en futuros BIS al establecer la PILA como único método de verificación.

Frente a la estructura de pago acordada por inversionistas y operadores, se destaca que, si bien el bono de pago del 10% sobre el valor del contrato para la retención a seis meses generó incentivos suficientes para recolectar información que permitiera diseñar mejores programas a futuro, el incentivo no fue suficiente para que los operadores encaminaran esfuerzos específicos para la consecución de la meta. Se ha demostrado que la forma en que se distribuyan los pagos del BIS está relacionada con la importancia que los actores les asignan a las diferentes etapas, por lo cual se recomendó desplazar una parte importante del pago a la consecución de la meta de retención a seis meses. Este aprendizaje fue retomado por el BIS II Cali Progresa con Empleo, condicionando el pago del 40% del valor del contrato al logro de la meta de retención a seis meses. 

1.El efecto de descreme en el contexto de Empleando Futuro implica la exclusión de participantes elegibles por características que dificultarían su inserción laboral. Este efecto es problemático dado que puede excluir a participantes con dimensiones especiales de vulnerabilidad tales como sexo, raza o nivel de estudios.